El SNS (sistema nervioso simpático) se activa cuando el cerebro percibe una amenaza a la supervivencia
Representación esquemática de los efectos del aumento del ritmo cardíaco inducido por las hormonas como resultado de la activación del SNS.
El SNS se activa cuando el cerebro percibe una amenaza a la supervivencia, lo que resulta en una descarga inmediata de las hormonas del estrés. Este "flujo masivo" está diseñado para preparar el cuerpo para luchar o huir. La respuesta se caracteriza por un aumento de la presión arterial y el flujo de sangre a la gran masa muscular (resultando en un aumento de las capacidades de fuerza y realce de las habilidades motoras gruesas, tales como correr o cargar contra un oponente), la vasoconstricción de los vasos sanguíneos menores al final de los apéndices (que sirve para reducir el sangrado de las heridas), dilatación de la pupila, cese de los procesos digestivos y temblores musculares.
La activación del SNS es automática y virtualmente incontrolable. Se trata de un reflejo provocado por la percepción de una amenaza. Una vez iniciado, el SNS dominará todos los sistemas voluntarios e involuntarios hasta que la amenaza percibida haya sido eliminada o escapado, el rendimiento se deteriora, o el sistema nervioso parasimpático se activa para restablecer la homeostasis.
El grado de activación del SNS se centra alrededor del nivel de amenaza percibida. Por ejemplo, un bajo nivel de activación del SNS puede ser consecuencia de la anticipación del combate. Esto es especialmente común con los policías o los soldados minutos antes de hacer un asalto táctico en un entorno potencial de fuerza letal. Bajo esas condiciones los combatientes generalmente experimentarán aumentos en la frecuencia cardíaca y la respiración, temblores musculares y una sensación de ansiedad.
En contraste, un alto nivel de activación del SNS se produce cuando los combatientes se enfrentan a una amenaza de fuerza letal inesperada y el tiempo de respuesta es mínimo. En estas condiciones los efectos extremos del SNS causarán una falla catastrófica del sistema visual, cognitivo, y de control motor. Aunque existe un sinfín variables que pueden desencadenar el SNS, hay seis variables clave que tienen un impacto inmediato en el nivel de activación del SNS. Esos son el grado de intencionalidad maliciosa humana detrás de la amenaza, el nivel de percepción de amenaza, que van desde el riesgo de lesiones a la posibilidad de muerte, el tiempo disponible para la respuesta, el nivel de confianza en las habilidades personales y el entrenamiento, el nivel de experiencia en el tratamiento de la amenaza específica, y el grado de fatiga física que se combina con la ansiedad.
Una vez activado, el SNS causa cambios fisiológicos inmediatos, de los cuales la más notable y fácilmente controlable es el incremento de la frecuencia cardíaca. La activación del SNS impulsará el ritmo cardíaco de un promedio de 70 latidos por minuto a más de 200 en menos de un segundo. A medida que aumenta el estrés del combate, el ritmo cardíaco y la respiración se incrementarán hasta su fallo catastrófico o hasta que el sistema nervioso parasimpático es activado.
En consecuencia y en relación a la información expuesta, podemos extrapolar que esta misma respuesta es esperable personas comunes (civiles) que se ven enfrentadas a agresiones letales o de amenaza a su integridad física. Es por ello, que el trabajo en defensa personal debe incluir dinámicas bajo estrés "controladas y orientadas", con el objetivo de lograr adaptaciones propias a la respuesta del SNS que actuará de manera automática a la amenaza... y que son abrumadoras.
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